
Siempre recordaré los dos shows que presencié de él y de su multitudinaria orquesta. Primero entraba el grupo, con un animador que iba arengando. Luego, era el turno de las coristas, vestidas de riguroso vestido largo. Cuando el público ya se había enganchado con un par de temas, aparecía él, con una capa brillosa y sonrisa 100% blanca. Su segundo show en el país, en el Luna Park, fue simplemente pésimo, el viejo no podía más y, para disimular, cada dos temas invitaba a alguien que acaparara la atención: coristas, raperos, gatones que se vestían con la bandera yanqui para el tema 'Living in America'. Inclusive, subió un mago a hacer unos trucos con una paloma, mientras el negro recuperaba aire tocando un teclado. Sin embargo, se le perdonaba todo. En cuanto hizo su pasito característico, deslizándose por el piso, el estadio se vino abajo y todos sentimos que ya podíamos volver a casa contentos. También es inolvidable su aparición en el documental 'When we were kings', que cuenta la historia de la pelea entre Mohamed Ali y George Foreman en Zaire
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