jueves, julio 14, 2011

Uh, oh

El martes me enteré que mi vieja va a votar a Macri en el ballogate. Ayer mi viejo me dijo lo mismo. Me deprimió mucho la noticia. Ella tiene una pesada herencia gorila y no está dispuesta a cortar la tradición justo ahora. "Son los dos lo mismo", redujo él. Les empecé a reenviar algunos mails, como los que cuentan que en el Borda no hay calefacción, con la lejana esperanza de que cambien de opinión. En días en los que no dejo de preguntarme por qué lo votan, David Byrne, ídolo y referente, aparece con él.

No lo aguanto más, no lo voy a aguantar otros cuatro años. En estos días agradezco no vivir en Buenos Aires para no escucharlo, no verlo en la tele, a él ni a sus asesores, cancheros, soberbios contenidos, que saben que es mejor seguir sonriendo y diciendo frases tan inteligentes como "somos vos", "juntos podemos", "vamos juntos" y de mientras abandonan la educación pública, los hospitales, matan a los locos, piden y ponen más policías. Siempre más policías. Van a ser años largos. En cuatro años colapsó a la ciudad, vació la cultura, cerró espacios de expresión, hizo mierda el Colón, subejecutó presupuestos, metió a sus barras bravas en el Indoamericano. Salta a los ojos que la ciudad está mucho peor desde que él la gobierna.

No soporto más sus pasitos cuando gana, su supuesta espontaneidad, no sabe ni festejar, no sabe hablar, no sabe gobernar. Pero encontró un discurso y una forma de contar sus cagadas en los que creen un par de millones de argentinos. Macri lo hizo.

miércoles, julio 13, 2011

Bien rodeado

Mi amigo Fede ganó el concurso literario que organizó Racing, el club de sus amores. Le van a dar una camiseta firmada por el plantel y una medalla. Eso es estar bien rodeado