
No faltará algún prejuicioso que vea en este evento algún razgo de frekeada, por juntarte durante la tarde de un domingo con gente que no conocés, a tomar la leche. Yo veo, sobre todo, buena onda y ternura: cocinar especialmente para una ocasión es un acto de amor, el mismo amor que sé que el Capitán le pone a SCM! Mientras las empresas, a través de sus sites (oficiales o no) inventan eventos que supuestamente son de convocatoria espontánea, como los lentos de Doritos en el Rosedal, el Capitán dio la cara, conoció a sus lectores y los convenció de que podían cocinar y pasar un rato juntos. O sea, no sólo tuvo esta idea tan simple, sino que la puso en marcha, la materializó y asistieron más de 120 personas
Yo fui a Casa Brandon tempranito, con mis galletitas cocinadas, ayudé en lo que pude en la organización, me encontré con amigos y probé de todo. Me fui re contento de que hubieran ganado mis amigos Tina y Willito y otra vez me quedé pensando que este Capitán es un loco lindo que no sólo tiene ideas, sino que también las implementa, y que por algo somos amigos. Cuando me enteré de que algún guacho le afanó la cámara de fotos, sentí un horrible baño de realidad. Afanarte algo de La Batalla de las Meriendas es de última
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