lunes, julio 02, 2007

Confesión cibernética

Así como nunca logré (ni me interesó) distinguir a las medialunas de grasa de las de manteca, ni supe bien cuál era el dorado y cuál el plateado, tampoco tengo la menor idea acerca de los distintos pesos de los archivos. Nunca logré entender cuánto entra en un disket, cuánto en un CD, qué carajo es un giga o cuántos bytes son un mega. No lo sé, no lo entiendo y, aclaro para los voluntariosos que pretendan desasnarme, no me interesa

2 comentarios:

Milton! dijo...

Lo de las medialunas creo que nadie sabe distinguirlas en realidad... pero como justamente nadie lo sabe y todos piensan que todos lo saben siempre hay uno que tira fruta... y vos como no sabes lo tomás como verdad...

Va, digo...

Anónimo dijo...

Me parece que para hacer un blog asi mas vale andate a la mierda!!!