martes, mayo 09, 2006

Joven promesa

La materia más importante de segundo año de TEA (un terciario de periodismo) era Taller y su aprobación dependía del desempeño de cada alumno en la edición de un diario, que se llamaba Domingo. Para esa publicación yo tuve que escribir una nota sobre las peleas entre los periodistas deportivos y no fue una tarea tan sencilla como suena

El primer encontronazo lo tuve, inesperadamente, con Vïctor Hugo Morales, que en México '86 fajó a Mauro Viale. Como no tenía su teléfono, fui directamente al estudio, presencié todo su programa, 'Competencia', y a la salida le conté sobre la nota y le pedí su testimonio. Le hice la primera pregunta y él empezó a hablar, mientras íbamos caminando por los pasillos de Radio Continental

Cuando le pregunté específicamente sobre el incidente con Mauro, Víctor Hugo (que fue, es y será ídolo mío) se dio cuenta de que lo estaba grabando y me dijo: 'pero vos me estás grabando'. 'Y sí', atiné a decirle yo, desde medio metro más abajo. Y ahí nomás empezó con un planteo de diva: que cómo no le avisé y qué falta de respeto y que la nota se terminó en ese momento. Yo atiné a decirle que había pensado que alcanzaba con ponerle el grabador adelante de su pera, que supuse que no hacía falta que le pidiera permiso para apretar rec. Obviamente, la nota terminó en ese momento y apenas me quedaron un par de declaraciones, que no me animé a publicar, por las dudas de que se enojara aún más

Pero peor aún me fue con Ernesto Cherquis Vialo. Con un compañero fuimos a la grabación del programa 'Tribuna Caliente', que contaba con la presencia de próceres del periodismo como Horacio García Blanco, Antonio Carrizo y Carlos Juvenal. Qué extraño suena ese staff hoy, en plena era del periodismo deportivo joven y metrosexual. Los columnistas de ese ciclo eran todos viejos y uno más deforme que el otro

Primero entrevisté a Juvenal, que ese día se transformó en referente mío para toda la vida. Después de la nota nos quedamos hablando a grabador apagado y me contó al detalle cómo había sido el tongo de Argentina 6 - Perú 0 en el Mundial 78. Según él, no habían arreglado a todo el plantel, sino únicamente a los futbolistas que jugaban en Alianza Lima. Tanto se colgó hablando que no fue a poner la cara en la propaganda en vivo que hacían 15 minutos antes del programa

Después de él, me tocó Cherquis Bialo (el de la foto). La nota venía más o menos por los carriles normales hasta que lo empecé a pinchar con que dos colegas suyo (Diego Bonadeo y el Ruso Verea) habían hablado mal de él. Faltaban muy pocos minutos para que 'Tribuna Caliente' saliera al aire en vivo y la entrevista la estábamos haciendo en un pasillo

Cherquis se enojó como nunca más se me enojó un entrevistado. Me empezó a decir que lo tenían podrido con lo que decían Bonadeo y el Ruso, que ya estaba cansado de ellos dos. En eso, aparece un productor que le dice que tiene que ir al estudio y Cherquis empieza a caminar hacia el estudio, pero estaba tan caliente que seguía gritando, como solía hacerlo en cámara. 'No me rompan más las pelotas con el Ruso Verea, no me rompan las pelotas', ordenaba, con el dedo índice bien en alto. Yo no podía creer lo que estaba viviendo

El programa empezó, como mucho, cinco minutos después de eso y a Cherquis se lo veía notablemente cabreado en cámara. Recién en el segundo corte publicitario me animé a acercarme a él para pedirle perdón. El me aclaró que no era nada personal conmigo, pero que el tema lo tenía cansado. Perspicaz, yo ya me había dado cuenta de eso. Ayer cuando vi a Cherquis por la tele me acordé de esta anécdota y busqué el caset en el que gritaba como loco, pero no lo encontré. Si lo encuentro, prometo actualizar este post con el mp3

3 comentarios:

Anónimo dijo...

me estoy cagando de risa..

para cuando un videito jose?

jose dijo...

un videito? de qué me habla?

Anónimo dijo...

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