
Aquí, un minucioso relevo de algunas personalidades que aprovecharon distintos vacíos de poder para instalarse en lugares de privilegio. Sin demasiada onda, con una preparación limitada y con menos carisma que Guillermo Andino, esta gente encontró lugares que estaban desocupados y se sentaron sin preguntar. Allí se instalaron y parece que moverlos no será tan sencillo
Bebe Contempomi: a la tele le faltaba un 'especialista' en rock. Badía excede esa etiqueta (su perfil es demasiado alto y supera el límite etáreo) y Marcovsky recién ahora terminó de tomar las clases para aprender a hablar sin trabarse. Con familia rugbier y un cholulismo a flor de piel, Bebe Contempomi ahora es la voz autorizada del rock. Su manejo de entrevistas es muy parecido al de Fantino: franela permanente al entrevistado y una visión muy edulcorada de todo. Nada de críticas agudas ni de opiniones muy jugadas. Todo está bueno y es interesante: desde su amigo Calamaro hasta La 25. Podría ser el sobrino de zona norte de Catalina
Bersuit - Los Piojos: Los Redondos se separaron y alguien tenía que ocupar el lugar de 'banda más popular del país'. Estos dos grupos, junto a La Renga, comenzaron a crecer en cuanto el Indio y Skay dejaron de tocar seguido porque cada show era un auténtico quilombo. Seamos sinceros de una buena vez: la propuesta musical (ni hablar de la poética) de estas dos bandas es limitada, repetitiva y facilonga. Su poder de llegada a la gente, su demagogia permanente y el hecho de que no hubiera demasiada competencia les permitió llenar miles de estadios
Jorge Telerman: podría ser el caso paradigmático de alguien que llega al poder sin proponérselo. Fue compañero de fórmula de Aníbal casi por descarte y se sentó en el sillón de Jefe de Gobierno después de un problemita en un boliche de Once. Ahora hace como que tiene muchas ideas y un estilo propio de gobierno. Desde Bien Ahí, le sugerimos que abra un hotel y se transforme en la competencia de Alan Faena
Sebastián 'Pollo' Vignolo: para muchos, puede ser un completo desconocido. Algunos sabrán que es el relator de 'Fútbol de Primera' desde que Avila frizó a Araujo. Para mi, es el exponente más rotundo del periodismo deportivo metrosexual, con su pelo prolijamente despeinado, su barba finita y su bronceado permanente. Su modo de relatar logra momentos realmente insufribles y debe manejar un total de 100 palabras. Otro alumno ejemplar de la escuela de Niembro y Araujo
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