jueves, septiembre 27, 2007

Debates inútiles. Hoy: ¿Sirve para algo comprar CD's?

Retomamos esta costumbre tan linda de discutir temas candentes, de tomar férreas posiciones que, ojalá, mañana ni siquiera recordaremos. La pregunta de hoy es clave para la industria discográfica: ¿sirve de algo comprar CD's, cuando los podemos bajar de Internet? Ya sé que no todo el mundo tiene banda ancha, no me lo aclaren, pero ese no es el eje de este debate inútil (tampoco todo el mundo tiene la plata para comprar los CD's)

¿Alguien sigue comprando CD's, pese a que los puede bajar? ¿Por qué lo hace? ¿Por apoyar al músico? ¿Cuántos de esos $30 llegan al bolsillo del artista? Por dar un ejemplo, tengo ganas de comprar el nuevo CD de Café Tacuba, pero todavía no me termino de dar cuenta por qué. Tal vez, porque tengo todos los otros y me sentiría medio traidor bajándolo. Pero, vamos, ¿a ellos les cambiaría en algo que yo lo compre?

3 comentarios:

f. dijo...

Cuando puedo, digamos una vez por mes, o por ahí, me compro un disco. Tengo un par de disquerías amigas, y otras no tanto, pero consiguen buenos discos a buen precio, y nada se compara -como diría sinead- a tener un disco nuevo en la mano: romper el celofán, abrir el librito, poner el disco, apretar play.
Tal vez no haya que comprar por comprar, pero hay ciertas bandas y solistas que HAY que tener en cajita.
por lo menos así lo veo yo.

saludos,

Eduardo dijo...

Tal vez no al músico que va a hacer mas guita con una presentación en vivo. Pero pensá en toda la cadena de distribución, pensá en el tipo que dibuja la tapa, en el que imprime los CDs, en el obrero de la fabrica del material de los CDs, en el camionero que los transporta y en el pibe que labura en la disquería.

Cambia la cosa, no?

Nacho.ar dijo...

Cito a Hernan Casciari quien creo que lo expresa muy bien y ejemplifica con las 2 opciones que pueden darse:

" Por mi lado, yo creo que los libros, los discos y los dvds son, más que bienes culturales exclusivos, objetos hermosos. Yo me descargo de Internet series y libros, películas y música, pero si alguna obra me vuela la cabeza necesito poseerla de un modo físico. Y, lo que es más importante, tengo la necesidad de recomendarla y también de regalarla para un cumpleaños, o de obsequiársela a otro porque sí.

Lo que no suelen entender las empresas tradicionales (y en decadencia) es que nadie obsequia para un cumpleaños un disco virgen con canciones, ni las hojas impresas en .pdf de una novela, por ejemplo. El obsequio sigue manteniendo su hálito de exclusividad, su toque distintivo de amor y fraternidad, y todos sabemos que los objetos más obsequiados son los discos y los libros. Y que todo el mundo cumple años y tiene amistades, parejas y parientes cercanos. "

http://orsai.es/2007/09/articulo_numero_ocho_inciso_uno.php