
Cuando quise arengar para que fuéramos a bailar, la novia de mi amigo sacó a relucir una teoría que tiene un nombre genial: el 'yoyaísmo'. ¿De dónde viene ese nombre tan copado? Muy simple simple: 'yo ya no estoy para ir a bailar con esta lluvia. Prefiero quedarme acá', dijo, en chiste. La esencia del 'yoyaísmo' es ubicarse a uno mismo en una posición en la que pareciera que se superaron ciertas etapas y ya no se quiere volver a enfrentar ningún tipo de incomodidad
Y nos quedamos durante un rato reflexionando sobre el 'yoyaísmo' y sus consecuencias. Caer en sus peligrosas garras es casi como perder el espíritu, es aceptar el envejecimiento (no es lo mismo que madurez), es confundir comodidad con entumecimiento. Claro que a todos nos puede dar fiaca una noche de lluvia o un domingo nublado, pero debería prenderse la alarma de la buena onda cuando encontramos una excusa justa para postergar casi todas nuestras actividades (salvo ir a comer a lo de nuestros padres o atender ese tipo de planes, tan formales)
Las frases pueden ser miles y algunas, también, justificadas
'Yo ya no estoy para esperar el taxi a esta hora'
'Yo ya no estoy para comer en una parrilla así'
'Yo ya no estoy para usar zapatillas que no sean de marca'
'Yo ya no estoy para ir a la trasnoche'
'Yo ya no estoy para meterme al agua con este frío'
El 'yoyaísimo' puede aplicar en algunas circunstancias, pero cuando pasa a ser la regla que rige nuestras vidas, creo que ya es hora de ir a hacer los trámites para que nos admitan en el Pami
No hay comentarios.:
Publicar un comentario