sábado, junio 16, 2007

Cosas que no extraño de la oficina

Mi condición de teletrabajador está cerca de cumplir tres años. O sea, que hace casi tres años que trabajo desde mi casa. Si bien hay días en los que me aburro y salgo a la calle a hablar con cualquiera que me mire a los ojos, no dejo de encontrarle infinidad de ventajas a este sistema. Sobre todo, si se logra combinar disintas actividades para evitar el encierro. A continuación, algunas cosas que no extraño de la oficina:

Hablar de los temas del momento: en general, la gente comenta las noticias del día o, con mucha imaginación, del día anterior. Esto quiere decir que te comentan eliminaciones del reality show del momento, el clima, algún evento deportivo, alguna noticia de información general (un incendio, una inundación, el nacimiento de siameses, las entradas agotadas para ver a alguna banda, una vieja que se comió una pantufla en el marco de los actos en repudio a las papeleras). Por lo general, no estoy al tanto de esas noticias y, por lo tanto, me quedo afuera de las charlas

Hablar mal de otra gente: si hay algo para lo que sirve la oficina es para hablar mal de otras personas. Quizás la situación de encierro y de aburrimiento sean los motores de este deporte. Así como te puede terminar gustando casi cualquiera (ver 'La calentura de la rutina'), también podés terminar tomándole odio (o cariño) a cualquier aparato que se te sienta cerca. Si uno lo ve a la distancia, muchas veces se terminó angustiando por gente absolutamente insignificante y de la que jamás volvió a tener noticias. Sin embargo, en su momento nos hicieron mucho mal

Hacer de cuenta que trabajás: en la oficina uno tiene que entregar ciertas tareas que le lleva determinada cantidad de tiempo. El resto del tiempo, uno hace como que está haciendo algo, cuando en realidad está paveando del modo más sutil posible. Ese recurso no tiene ningún sentido seguir aplicándolo en casa porque nadie nos vigila

Formar parte 'del grupo': nunca falta en la oficina aquel que carece de vida social e intenta que sus compañeros de trabajo pasen a ser sus amigos. Así es como se terminan generando salidas, que después son comentadas por todos. Inclusive, de esas salidas aparecieron algunos apodos y también rumores de formación de parejas

Luego de rechazar el convite en distintas oportunidades, uno acepta y va a tomar cervezas con los compañeros, porque parece que se divierten un montón (además, uno teme que hablen mal de uno). Rápidamente, se da cuenta de que fuera de la oficina se repiten las mismas dinámicas, anécdotas y mecanismos que en el trabajo y que gran parte del tiempo la invierten hablando mal de los jefes. Es como seguir trabajando, pero sin hacer de cuenta que trabajás. Terminás el vaso y decís que te tenés que ir. Y jurás no volver nunca más. Y sabés que alguno ya estará hablando mal de vos antes de que vos consigas monedas para volverte en colectivo

2 comentarios:

Milton! dijo...

La de hacer de cuenta que trabajas se multiplica si te pasa como en mi caso, que era una productora chiquita, y el jefe pasaba a cada rato por atras mio para "ver si andaba todo bien"...

Gracias a Dios hoy ya trabajo desde casa! :)

jose dijo...

Es hora de que los teletrabajadores nos unamos y reclamemos por algunos derechos, como el aguinaldo