
El portal El Sitio fue mi primer trabajo periodístico y ahí estuve casi dos años y medio. Recuerdo que se venía hablando de reducción de personal y cada fin de mes venía siendo una carnicería. Ese 30 de noviembre me llamó el que era mi jefe, me dijo que la decisión era casi azaroza, que le podría haber tocado a cualquiera, pero que me tenían que rajar. Me puse muy mal, pero me fui a lo grande: luego de llorar en el hombro de mi amigo Fede, fui a visitar a la secretaria de una jefa que había y le pedí que se siguiera poniendo esas polleras tan cortas que a mis amigos tanto les gustaban
Más tarde fui al despacho de Robi Cibrián, que en ese momento era el dueño del circo,
y le conté que me echaban, luego de trabajar más de dos años en la empresa. Mantuvimos una charla muy bizarra durante algunos minutos de la que mucho no recuerdo. Más tarde llamé desde ahí mismo a Leo Carioca, que todavía era Leo Wilde, que estaba laburando en una fantasía a la que me hizo entrar a los 30 días. Estuve sin trabajo durante diciembre y, por suerte, en enero ya tenía dos trabajos
El Sitio me sirvió para tres cosas: para escribir por primera vez y empezar a delinear un estilo personal, que sigue en construcción; para hacerme varios y muy buenos amigos; y para pagarme la mitad de mi casa gracias al maravilloso estatuto del periodista
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