Germán Burgos cumplió los dos sueños que jamás alcanzaré en mi vida: ser futbolista y rockero. A diferencia de otros jugadores, que tenían bandas de rock (Rifle Pandolfi, Ruud Gullit), El Mono era 100% rockero: usaba pantalones de cuero, se pintaba la cara, se meneaba frente al micrófono, no le importaba qué opinaban sobre él. Sólo se dedicaba a ir detrás de sus ganas. Podría haber sido el hermano marplatense de Pappo, por la voz y, sobre todo, por la actitud
Burgos no perdía oportunidad para mostrarse tal cual era. Usaba buzos violetas con una polerita blanca, se tatuó el escudo de River y la lengua Stone, hacía chistes en todo momento y escupía sus guantes sin parar. A veces, se ponía una vincha como el Loco Gatti, su ídolo. Confiaba en sus condiciones, pero no iba más allá de ellas. En pleno auge de los arqueros goleadores, a él jamás se le ocurrió patear un penal ni ir a cabecear un córner agónico. Era rockero, pero nadie podrá acusarlo de canchero ni soberbio
Mientras muchísimos músicos y futbolistas se ponen a la orden del mercado para ofrecer aquello que creen que será aceptado, Burgos hizo siempre lo que quiso. No jugó un solo minuto de un Mundial y, probablemente, nadie recordará un tema de su banda, pero ¿quién le quita lo rockeado?
5 comentarios:
Tito Bonano: Un oficinista de los 3 palos. De lo mejor que te he leido. Bienahi...
inolvidable el gol que le hiso chilavert
gracias por recordarme al mono Burgos. Inolvidable recuerdo dejó en Ferro donde siempre los arqueros tenían mucho trabajo.
Nombrar al mono Burgos, aleatoriamente a Ferro (equipo del cual soy hincha tengo fotos de cuando fui a la colonia y de los festejos del campeonato del '84) y el ciclo, es demasiado Jose...
Saluzzi y gracias!
De nada, Fede, nos vemos la semana que viene
Marce: qué groso cuando consiguieron un arquero que se llamaba Ferro
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