viernes, julio 27, 2018

La revista que cierra y que nadie llorará

Sonó el timbre, atendí y era la vecina del segundo, Norma. La conocía desde hacía mucho porque era la hermana de Perla, una amiga de mi mamá (ahora que las menciono, Perla y Norma Regalos podría ser el nombre de un negocio). Norma traía una buena noticia: en una de las revistas en las que trabajaba estaban buscando periodistas. Me puso en contacto con la editora, que resultó ser una chica a la que también ya conocía, no porque fuera amiga de mi mamá sino porque habíamos compartido redacción en El Sitio.com

La revista en cuestión no era sobre actualidad, deportes, espectáculos, libros, música, que eran los temas que aproximadamente me interesaban. Mucho menos terrenal, los contenidos de Uno Mismo giraban alrededor de la astrología, las terapias alternativas, incluso, tocaban temas espirituales como las vidas pasadas, la reencarnación y tantas más.

Uno Mismo iba a tener un rediseño y sus tapas con ilustraciones dejarían lugar a las celebridades new age. Así, durante cinco años, más o menos, entrevisté a un famoso que alguna vez hubiera hecho yoga, o hubiese meditado, o estaba en "una búsqueda nueva", o lo que pudiéramos conseguir. Soledad Villamil, Natalia Oreiro, Boy Olmi, Narda Lepes, Mirtha Busnelli, Natalia Lobo, Cecilia Roth, Abel Pintos, Dolores Barreiro, Betiana Blum, Martiniano Molina son algunos de los entrevistados que recuerdo sin googlear y sin revisar en la compu. Me quedó inédita una entrevista a Coco Silly en la que contaba que era fan de Osho.



Nunca me dejaba de dar risa trabajar para Uno Mismo. Por su temática, era imposible ponerme la camiseta. Por su reputación entre los colegas, tampoco me daban demasiadas ganas de autobombearme. Era ni más ni menos que un trabajo que me convenía porque pagaban bastante rápido (con algún bicicletazo, como siempre, en la vida freelancer) y porque las notas me llevaban relativamente poco tiempo.

Como tantas otras revistas, en algún momento dejó de ser mensual para pasar a ser bimensual. Ahora va a "apostar a la web" que vendría a ser la sala de cuidados paliativos en este contexto de agonía mediática.

En febrero de 2016 volví a Buenos Aires después de cinco años en Alemania. Qué timing. Desde entonces, cerraron cientos de redacciones, de radios, de portales. Nadie recuerda tantos periodistas despedidos en tan poco tiempo. En la última semana, sin ir más lejos, miles de oyentes hicieron saber su tristeza por los cierres de las radios Blue y Delta. Hace no tanto fue el turno de Télam, El Gráfico, Buenos Aires Herald, los medios del grupo 23, y tantos pero tantos más. Ni hablar de los retiros voluntarios ni de los sueldos atrasados.

En este velorio colectivo que se transformó el periodismo argentino, hagamosle un lugar especial, tal vez con un cajón etéreo o algo así, a Uno Mismo, la revista que nadie llorará pero también cierra.

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