martes, diciembre 07, 2010

La dura vida del freelancer

Menos de $500 me pagan por el taller de periodismo que les dicto a los monguis. Puedo retirar el cheque los martes y jueves de 10 a 16. Generalmente, camino seis cuadras y lo voy a cobrar por ventanilla porque me da mucha bronca que me cobren el impuesto al cheque por esa suma. Los jueves tengo ensayo con La Kamikaze de 13 a 16 y ni en pedo pierdo esa mañana yendo a cobrar esa guita. O sea, me quedan sólo los martes. Dejo pasar dos meses para que se sume casi una luquita y valga la pena la expedición. Hoy lo hice, a la mañana. A las 10.30 ya estaba en la sucursal del banco con mis dos cheques. Como casi siempre, había mucha gente en el HSBC y los 20 números no llegaron a pasar en la media hora que tenía disponible. Me fui luego de comerme una manzana y de comprobar que los diarios gratuitos que se reparten en subtes y trenes producen cataratas en los lectores. A la tarde, de 14.30 a 16.30, podía pasar a cobrar otro cheque por otra institución. Llegué puntual, me pagaron sin problemas, saludé a dos viejos conocidos y a las 14.45 estaba en otro banco, dispuesto a depositar los tres cheques. El orangután de seguridad me avisó que no andaba el cajero. Podía depositarlos por ventanilla, pero había más gente que a la mañana. Caminé seis cuadras hasta otra sucursal, lo cual es todo un récord, teniendo en cuenta que camino muy lento. Recién entonces pude terminar mi trámite. Ahora me queda esperar hasta el viernes para poder tener la guita que me dieron por laburos que entregué e hice hace meses

3 comentarios:

Sil dijo...

El pan nuestro de cada día. Igual sigue valiendo la pena, es el duro precio de algo parecido a la libertad.

jose dijo...

Totalmente

Sol dijo...

después del trabajo, tenes que trabajar para cobrar.