El correr de los años logra que uno vea muy de cerca los cambios por los que van atravesando los amigos cercanos. Algunos se casan, otros tienen hijos, algún loquito emprende un viaje largo, otro se compra una casa (o un auto), alguno de los que se casó también se separa, no sigo porque la lista puede ser eterna
Los cambios también aparecen en lo profesional: uno cambia de laburo, otro empieza con un proyecto propio, algún audaz hace una movida de la que todos sospechan pero nadie lo advierte, muchos pasan a ser jefes
Este último es el caso de un amigo con el que cené anoche, de quien no revelaré la identidad, para no comprometerlo. Ese amigo, tan querido, en un momento comentó sobre una de las personas que tiene a cargo: 'la verdad es que se pasó de judío. El otro día me pidió faltar por la Pascua judía y ni siquiera está circuncidado'
Nunca había pensado que para un jefe la circuncisión podía ser una variable a tener en cuenta
martes, mayo 13, 2008
Confesión
Les tengo mucho miedo a las gitanas
lunes, mayo 12, 2008
Más insoportable que hijo del dueño
La cosa empezó mal desde el principio. Apenas puse un pie en el colectivo, escuché que alguien me hablaba. 'Vamos, arriba, vamos', dijeron con un tono muy despectivo. Cuando alcé la vista, descubrí que no era el colectivero quien me había gruñido, ya pasada la medianoche y con un feriado por delante. Había un tipo que se dedicaba exclusivamente a apretar los botones de la máquina expendedora de boletos y él era quien me había apurado. Insisto, eran más de las 12 de la noche y al día siguiente era feriado, así que no veía por qué me tenía que apurar. Sin pensarlo, sin filtrarlo, me salió solo: 'bueno, no me apures, eh'
Esa respuesta encendió la ira del flaco, que sacó un argumento que me enojó todavía más: '¿qué decís, flaco? Mirá que soy el hijo del dueño, eh'. No podía creer lo que acababa de escuchar, me sonó tan tonto, tan infantil, que tuve que responder de nuevo: 'qué hijo del dueño vas a ser'. Sé que lo que le respondí tuvo menos sentido que lo que dijo él, pero sus actitudes me sonaban cada vez más prepotentes y yo sentía que me tenía que defender (aunque no sé de qué). A cada cosa que me decía, yo la repetía sumándole la palabra 'qué' adelante. Ejemplo: él me decía 'dale, apurate' y yo le respondía 'qué me voy a apurar'
El diálogo se prolongó más de lo que me hubiese gustado, siempre en ese tono y con él dejando en claro que era el hijo del dueño. Me fui al fondo del bondi, me senté y al rato llegaron las peores noticias. Aprovechando una luz roja, el flaco se me paró al lado y empezó de nuevo con la pelea: '¿qué me mirás por el espejo? ¿Vos te hacías el guapo?' Sin analizarlo, pasé a tomar dos posiciones: cuando se me acercaba demasiado, me hacía el pacifista y bajaba el tono de la discusión. En cuanto se alejaba, y ya estaba a cierta distancia en la que no me podía pegar, volvía a provocarlo
Cuando daba algún pasito hacia atrás, le decía cosas como 'llamalo a papá y andá a sacar boletos, goma'. Cuando se acercaba demasiado, optaba por frases más amistosas y que tendían a olvidar el mal rato. El pico de rating llegó cuando, en un claro gesto amenazador, le pegó al asiento de adelante y me preguntó si me seguía haciendo el guapo, o algo así. Obviamente, ante ese hecho tomé mi postura más tranquila y puse mi mejor cara de boludo. En cuanto tomé conciencia de lo que estaba pasando, noté que el bondi estaba frenado, que toda la gente nos estaba mirando y que, ahí sentadito, tenía todos los números para comerme un ñoqui
No recuerdo precisamente cómo pero la cosa se fue calmando y él volvió a su puesto de trabajo. Sé que le dije algunas cosas más, siempre girando en torno a su rol de hijo del dueño y a su capacidad para sacar boletos. Cuando me bajé, no lo miré a través del espejo porque ya se me había ido ese ánimo peleador que se me había despertado durante los primeros minutos del Día del Trabajador
Esa respuesta encendió la ira del flaco, que sacó un argumento que me enojó todavía más: '¿qué decís, flaco? Mirá que soy el hijo del dueño, eh'. No podía creer lo que acababa de escuchar, me sonó tan tonto, tan infantil, que tuve que responder de nuevo: 'qué hijo del dueño vas a ser'. Sé que lo que le respondí tuvo menos sentido que lo que dijo él, pero sus actitudes me sonaban cada vez más prepotentes y yo sentía que me tenía que defender (aunque no sé de qué). A cada cosa que me decía, yo la repetía sumándole la palabra 'qué' adelante. Ejemplo: él me decía 'dale, apurate' y yo le respondía 'qué me voy a apurar'
El diálogo se prolongó más de lo que me hubiese gustado, siempre en ese tono y con él dejando en claro que era el hijo del dueño. Me fui al fondo del bondi, me senté y al rato llegaron las peores noticias. Aprovechando una luz roja, el flaco se me paró al lado y empezó de nuevo con la pelea: '¿qué me mirás por el espejo? ¿Vos te hacías el guapo?' Sin analizarlo, pasé a tomar dos posiciones: cuando se me acercaba demasiado, me hacía el pacifista y bajaba el tono de la discusión. En cuanto se alejaba, y ya estaba a cierta distancia en la que no me podía pegar, volvía a provocarlo
Cuando daba algún pasito hacia atrás, le decía cosas como 'llamalo a papá y andá a sacar boletos, goma'. Cuando se acercaba demasiado, optaba por frases más amistosas y que tendían a olvidar el mal rato. El pico de rating llegó cuando, en un claro gesto amenazador, le pegó al asiento de adelante y me preguntó si me seguía haciendo el guapo, o algo así. Obviamente, ante ese hecho tomé mi postura más tranquila y puse mi mejor cara de boludo. En cuanto tomé conciencia de lo que estaba pasando, noté que el bondi estaba frenado, que toda la gente nos estaba mirando y que, ahí sentadito, tenía todos los números para comerme un ñoqui
No recuerdo precisamente cómo pero la cosa se fue calmando y él volvió a su puesto de trabajo. Sé que le dije algunas cosas más, siempre girando en torno a su rol de hijo del dueño y a su capacidad para sacar boletos. Cuando me bajé, no lo miré a través del espejo porque ya se me había ido ese ánimo peleador que se me había despertado durante los primeros minutos del Día del Trabajador
sábado, mayo 10, 2008
Bien rodeado
Mis viejos me trajeron un Nutella tamaño familiar de un viajecito que hicieron. Eso es estar bien rodeado
viernes, mayo 09, 2008
Viernes con Bombita
El lunes pasado fue tan bueno el primer programa de Capusotto que me tenté con postear uno de los personajes más graciosos que aparecieron. Se trata de Bombita Rodríguez, el Palito Ortega montonero. Feliz viernes para todos
jueves, mayo 08, 2008
Demasiado groso
Por Canning y Santa Fe el otro día vi una peluquería que se llamaba 'Peluking'
miércoles, mayo 07, 2008
Una ilusión que duró poco
Estuve en una reunión de laburo en la que cada uno de los asistentes debía anotar, como en la facu, su nombre en una hoja para así saber quiénes habíamos participado del encuentro
Cuando me llegó la hoja, de puro curioso, me puse a leer los nombres que se habían anotado hasta entonces. Mis ojos no pudieron abrirse más cuando leí 'Luciana Salazar'. Levanté la mirada y automáticamente la ilusión se evaporó
Cuando me llegó la hoja, de puro curioso, me puse a leer los nombres que se habían anotado hasta entonces. Mis ojos no pudieron abrirse más cuando leí 'Luciana Salazar'. Levanté la mirada y automáticamente la ilusión se evaporó
martes, mayo 06, 2008
Merienda del nuevo siglo
Hoy me volví a sentir un viejo choto luego de darme cuenta de que me había indignado al ver a unas adolescentes, vestidas de secundario, merendando speed con Chocolinas. No sé, me pareció mucho para las cuatro y media de las tarde
Aparte, la combinación de speed con Chocolinas me suena espantosa. Ahí me salió el viejo choto de nuevo
Aparte, la combinación de speed con Chocolinas me suena espantosa. Ahí me salió el viejo choto de nuevo
Tren bala onírico
Pocos minutos antes de dormirme había visto una noticia que contaba la polémica que despertó el proyecto de la construcción tren bala
Más tarde, soñé que viajaba en el tren bala. Más específicamente, iba en una especie de patio al aire libre que tenía el último vagón. Iba tomando mate, en mi mate nuevo uruguayo. Y el tren hacía mucho ruido
El sueño era eso: el tren bala vacío y yo tomando mate. Hay veces que extraño ir a terapia
Más tarde, soñé que viajaba en el tren bala. Más específicamente, iba en una especie de patio al aire libre que tenía el último vagón. Iba tomando mate, en mi mate nuevo uruguayo. Y el tren hacía mucho ruido
El sueño era eso: el tren bala vacío y yo tomando mate. Hay veces que extraño ir a terapia
lunes, mayo 05, 2008
Cosas de las que no me canso de hablar mal
Hay personas que me dan bronca, series que despiertan lo peor de mi, películas que nunca voy a entender cómo le gustan al resto, bandas que me resultan insoportables. Cada vez que alguien menciona algo de todo esto, una llama se enciende dentro mío y empiezo a hablar mal, como si a alguien le importara realmente mi opinión, como si tuviera que hacerme escuchar. Esta es una lista con algunas cosas de las que no me canso de hablar mal:
1) Star Wars
2) Joaquín Sabina
3) Sex & the city
4) Los Cafres
5) La gente mañosa para comer
1) Star Wars
2) Joaquín Sabina
3) Sex & the city
4) Los Cafres
5) La gente mañosa para comer
domingo, mayo 04, 2008
Volando
Uh, se terminó el fin de semana
viernes, mayo 02, 2008
Mi pequeña muerte
Ayer se me desfondó una bolsa y un Fernet se me estrelló contra el suelo
Viernes con todo
Y bueno, si no se ponen a bailar con este tema es para preocuparse. ¡Qué lindo que justo después del feriado venga un viernes!
jueves, mayo 01, 2008
Es oficial
Junto con semejante feriadazo otoñal, arrancó la temporada oficial de carne al horno y de vino tinto. El frío también tiene lo suyo
Replay: hace ,más un año decía casi lo mismo. Qué tipo de convicciones firmes o de gustos establecidos, depende cómo se lo mire
Replay: hace ,más un año decía casi lo mismo. Qué tipo de convicciones firmes o de gustos establecidos, depende cómo se lo mire
miércoles, abril 30, 2008
Primer trabajo
Ahora que se acerca el Día del Trabajador, me acordé del que, creo, fue mi primer trabajo. La historia es parecida a la de muchos adolescentes de clase media: mi viejo le pidió a un conocido suyo que me empleara durante el verano. Mi plan secreto era ahorrar plata para comprarme unas timbaletas. Para ello debía ser cadete durante las mañanas en un estudio de grabación que tenía como principal cliente a grupos de cumbia. Esto fue a principios de los 90, pero no se imaginen alguna anécdota con algún famoso del momento, tipo Alcides o Miguel Conejito Alejandro
Los artistas que grababan allí eran más bien desconocidos y no del todo profesionales. Más bien, era gente que estaba intentando hacerse un lugar dentro de la movida tropical. Me acuerdo de ver cómo uno de los integrantes del Dúo América llamaba a su compañero para despertarlo todas las mañanas y lo retaba porque no se estaba tomando muy a fondo el proyecto musical
Mis tareas eran mucho menos que básicas: preparar café, hacer alguna compra, darle una mano al técnico de grabación con lo que me pidiera pero, sobre todo, hacer café, cosa que jamás aprendí a hacer del todo bien y todavía hoy hago con enormes dudas porque mucho no me gusta. No me acuerdo demasiado de ese verano ni de cómo la pasé, pero sí ahorré lo suficiente para comprarme el instrumento que quería, así que le tengo un cariño especial a ese laburo. Confieso que, en cuanto junté la guita, empecé a llegar tarde sistemáicamente, aprovechándome todavía más de mi condición de hijo de amigo del dueño. Ya estaba claro que el trabajo no era lo mío
Los artistas que grababan allí eran más bien desconocidos y no del todo profesionales. Más bien, era gente que estaba intentando hacerse un lugar dentro de la movida tropical. Me acuerdo de ver cómo uno de los integrantes del Dúo América llamaba a su compañero para despertarlo todas las mañanas y lo retaba porque no se estaba tomando muy a fondo el proyecto musical
Mis tareas eran mucho menos que básicas: preparar café, hacer alguna compra, darle una mano al técnico de grabación con lo que me pidiera pero, sobre todo, hacer café, cosa que jamás aprendí a hacer del todo bien y todavía hoy hago con enormes dudas porque mucho no me gusta. No me acuerdo demasiado de ese verano ni de cómo la pasé, pero sí ahorré lo suficiente para comprarme el instrumento que quería, así que le tengo un cariño especial a ese laburo. Confieso que, en cuanto junté la guita, empecé a llegar tarde sistemáicamente, aprovechándome todavía más de mi condición de hijo de amigo del dueño. Ya estaba claro que el trabajo no era lo mío
Aviva giles
A mi me coparía ser ventrílocuo
lunes, abril 28, 2008
No matemos a la ilusión
Estábamos sentados con mi viejo en el comedor diario de casa mirando El Auto Fantástico en nuestra tele de 14 pulgadas. En ese capítulo, Kit se puso a andar en dos ruedas para liberarse de los malos que lo estaban persiguiendo. Lo miré y le pregunté: '¿Vos sabés andar en dos ruedas?'. Me dijo que sí con la cabeza y seguimos mirando la tele. El debía estar riéndose por dentro, yo estaba orgulloso de él y me preguntaba en qué ocasión iba a presenciar tal proeza
Ahora que releo esto, me doy cuenta de que siempre fui bastante crédulo. Me acuerdo que una vez volví a mi casa y mi hermana me contó que había logrado comunicarse con el programa de Susana Giménez, que había participado en el juego en el que había que adivinar cuántas nueces había en un recipiente y que no había acertado. Yo me creí ese cuento sin dudar y le pregunté, fascinado, cómo había sido la charla
Ahora que releo esto, me doy cuenta de que siempre fui bastante crédulo. Me acuerdo que una vez volví a mi casa y mi hermana me contó que había logrado comunicarse con el programa de Susana Giménez, que había participado en el juego en el que había que adivinar cuántas nueces había en un recipiente y que no había acertado. Yo me creí ese cuento sin dudar y le pregunté, fascinado, cómo había sido la charla
Preguntas inesperadas
'¿Grandes o chiquitas?', me preguntó el frutero cuando le pedí peras (le compré a un viejo que tiene un puestito en la calle y que tiene una balanza re antigua que me tienta)
'¿Más o menos?', me preguntó el de la pescadería cuando la balanza marcaba 100 gramos menos de un kilo (que era lo que yo le había pedido)
'¿De los de 3, de 4 o redondos de 5?', preguntó el verdulero cuando le pedí tomates
En una simple recorrida por el barrio, para hacer las compras, me hicieron tomar demasiadas decisiones. Hoy no estaba capacitado para decidir y en cada lugar me daban la bienvenida con una pregunta. Encima, la de 'más o menos' me pareció re filosófica
'¿Más o menos?', me preguntó el de la pescadería cuando la balanza marcaba 100 gramos menos de un kilo (que era lo que yo le había pedido)
'¿De los de 3, de 4 o redondos de 5?', preguntó el verdulero cuando le pedí tomates
En una simple recorrida por el barrio, para hacer las compras, me hicieron tomar demasiadas decisiones. Hoy no estaba capacitado para decidir y en cada lugar me daban la bienvenida con una pregunta. Encima, la de 'más o menos' me pareció re filosófica
'Persépolis', de Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud
Si bien el tema político y sus consecuencias (muertes, dictaduras, exilios, cambios de gobierno) está muy presente y es el hilo conductor de 'Persépolis', la peli también tiene muchos momentos de ternura y excelente humor. Podemos ver cómo Marjene afronta su pubertad, cómo se le rompe el corazón cuando la dejan por primera vez, cómo se adapta al nuevo país al que debió marcharse, qué vínculo entabla con la copada de su abuela. Los dos planos (el político y la vida cotidiana de Marjene) están casi a la misma altura y eso le da mucho aire y color, especialmente para los espectadores a los que no les interese tanto lo histórico
Además, tiene una belleza visual poco habitual gracias al blanco y negro y al dibujo. Calificación: 9 Bien Ahí. La dan en dos cines re momia (Arteplex y Cinedúplex), pero yo les aconsejo que hagan el esfuerzo de ir hasta ahí porque es hermosa
sábado, abril 26, 2008
Dos escenas optimistas
1) El jueves estaba a una cuadra de la parada cuando el bondi pasó por al lado mío y no llegué a tomarlo. 'Al próximo llego seguro', pensé
2) Hoy a la mañana, apenas salí a la calle, me encontré una moneda de 5 centavos. 'Hoy es mi día', teoricé
2) Hoy a la mañana, apenas salí a la calle, me encontré una moneda de 5 centavos. 'Hoy es mi día', teoricé
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